10 nov. 2007

Robert Fripp contra EMI

El guitarrista Robert Fripp (King Crimson) publicó en su diario online los pormenores de su actual enfrentamiento legal con EMI, en el que reclama por ventas hechas con posterioridad al vencimiento del contrato de licencia, por devolución de ejemplares no vendidos, por descargas autorizadas por el sello y por la retención de los masters.

Éste es el mensaje de Fripp:

En este día la auditoría de EMI.

Buscamos, entre otras cosas, el pago por parte de EMI de ventas ilegales fuera del período (post 2003) y el retorno de los CDs no vendidos. La preocupación con los retornos es que no sean volcados nuevamente al mercado por error (por error, querido lector). Parece que estamos cerca de un acuerdo en estos dos temas, en base a nuestras recientes investigaciones.

El tercer punto a considerar es más difícil: las descargas.

Después del vencimiento de la licencia, tracks de King Crimson aparecieron reiteradamente en varios sitios de descargas licenciados por EMI. Si esto hubiera sucedido durante el período de licencia, hubiera sido perturbador (aunque "esas cosas pasan" y debiéramos haberlo superado) porque EMI nunca tuvo derechos de descarga sobre nosotros. Al inicio del período de licencia no existía tal cosa como una descarga; al final del período (31 de diciembre de 2003) las descargas eran claramente una parte importante del futuro. La licencia a EMI no fue renovada porque no estábamos dispuestos a aprobar los derechos de descargas (aunque "no son importantes, pero es política de EMI tenerlos") porque los términos de regalías ofrecidos eran una cagada (éstos son los términos de regalías estándar en la industria).

EMI ofreció darnos el ingreso por descargas, pero esto no es suficiente ni satisfactorio, por varias razones. Un ejemplo: No Pussyfooting de Fripp & Eno: dos tracks descargados a USD 0.99 cada uno. Segundo ejemplo: cualquier álbum de King Crimson (digamos In The Court of the Crimson King), cinco canciones que se venderían a USD5.00 en iTunes, frente a USD15 del CD.

Lo más descarado es la actitud desdeñosa hacia la propiedad intelectual de otros que no sean EMI. Es un poco ridículo castigar a un parroquiano por las descargas ilegales de material con copyright de EMI cuando EMI mismo es culpable de violación de derechos de autor. La respuesta, hace varios meses, del abogado de EMI (el que también nos dijo "esas cosas pasas, supérenlo") fue en efecto "hice lo que pude, les dijimos que lo saquen". Esto no es lo suficientemente bueno a la hora de hacer públicamente disponible el material con copyright de otros. ¿Que tan malos tienen que ser los sistemas de administración de EMI para que la compañía no tenga poder de contralor sobre sus compañías de licenciamiento o de descargas?. ¿Qué controles se realizaron para asegurarse de que EMI tenía los derechos sobre el material de King Crimson o Robert Fripp?. ¿Qué sistemas utilizó EMI para asegurarse de que todos los licenciatarios fueran rápidamente informados cuando la licencia expiraba?. ¿Por qué fallaron estos sistemas en varios territorios de EMI?. ¿Qué hizo EMI para asegurarse de que los licenciatarios honraran las reversiones?.

El cuarto punto de nuestra creciente preocupación e interés es la demora en devolver los masters. El trabajo de nuestro distribuidor estuvo viciado desde el principio y perdió porque no pudo liberar el catálogo puntualmente como estaba previsto. DGM tuvo que crear nuevos masters de todos los álbumes, lo que no debió haber sido necesario.

Claramente, EMI como dinosaurio no tiene mucha inteligencia, tiene una serie de fallas de sistema para reconocer, resolver y aceptar responsabilidades y para compensar a aquellos que han sido impactados; en este caso, Panegyric, King Crimson, y DGM.

Un comentario general sobre las compañías discográficas grandes: la ineficiencia en sus departamentos rara vez puede ser remediada por terceros que pierden a causa de ella. Éste es un trabajo de tiempo completo, es muy costoso, es una distracción muy grande de la vida creativa y casi por completo una experiencia negativa. Ésta es la buena noticia.

La mala noticia: esto es sabido por la compañía, y está permitido dentro de su estructura operativa. Esto es, la eficiencia no está vista como alineada con el interés directo de la compañía, porque lucra con su propio descuido.

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